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Doyle Brewington presentation he made in Italy for United Nations in October 2009

Hi all,
Here is the presentation I made in Italy in October.  It was recorded for the UN files with regard to new inovations in the conversion of Earth heat energy to elctrical Power.  The first pereson ou will see is our Joint Venture partner she is a PHD in economics, she also wrote the tax codes for the European Union.  The first gentelman that appears is the Director of the technological institute of the United Nations in Italy.  You need to go to Sunday 25 October to see my speech aftere opening below.
Hope you enjoy this.

Curriculum Vitae

Doyle en el edificio del complejo cientifico de las Naciones Unidas, Italia.

Doyle
PLEASE COPY THIS LINK:
http://www.ics.trieste.it/VideoStore/091024SMGeothermal/04_Gramaccia_Brewington/Player.html

Calentamiento global, contaminación, desforestación, ¿Qué estamos haciendo? Necesidad de tomar conciencia por un desarrollo sostenible

Cada vez son más graves las noticias sobre catástrofes climáticas en el mundo y los informes que emiten los organismos especializados presentan un panorama trágico. Al respecto vale preguntarnos ¿Qué estamos haciendo por nuestro planeta, “hogar” de la “humanidad”?

Por Germán Grosso Molina


Desastres climáticos
Los desastres y catástrofes climáticos que estamos viviendo en el mundo son cada vez peores por varios motivos, pero principalmente fruto de los desequilibrios que va produciendo el hombre por la mala utilización de las tecnologías que ha ido desarrollando. En éstos se produce la muerte de muchos seres humanos, mientras que los que sobreviven pierden todo su patrimonio (su hogar, sus herramientas de trabajo, etc.), los campos quedan inutilizados y las ciudades destruidas, lo cual crea un grave riesgo de sobrevivir en esas condiciones.

El reciente desastre vivido en Tartagal, Argentina, es una prueba de ello, pues está casi comprobado que este fenómeno es consecuencia del desmonte desmedido de los bosques como asimismo de la contaminación que produce la actividad minera no controlada debidamente, lo que ocasiona un cambio total de las condiciones naturales y modifican el ecosistema del lugar. No debemos olvidar tampoco la tragedia de Santa Fe, hace algunos años, en donde rebalsó el Río Paraná, arrasando la ciudad entera. Hace un par de semanas un gran aluvión afectó a un pequeño pueblo del norte de nuestra Provincia de San Juan, Jáchal, en donde muchos pobladores perdieron sus viviendas y tierras. En el resto de Sudamérica vemos que la Amazonía en Brasil (lo que afecta asimismo a Perú y Colombia) sufre de una acelerada transformación de sus ecosistemas y una marcada degradación, como lo ha dicho en un informe el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA).

Al respecto la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) subrayó la creciente importancia de los bosques sembrados para el suministro de madera y mitigar el cambio climático. Según un estudio del organismo, el potencial de la producción industrial maderera de estos bosques era de 1.200 millones de metros cúbicos en 2005, o el equivalente a dos tercios del total de la producción mundial de madera. “Estos bosques ayudan también a mitigar los efectos negativos del cambio climático al absorber más de un millón de toneladas de carbono al año”, agregó uno de los autores del estudio. En 2005, los bosques plantados representaban apenas el 7% de la superficie forestal mundial. Se espera que en las próximas décadas aumenten de forma significativa, tanto por su valor económico como ambiental.

Por otro lado vemos cómo contrariamente a lo ocurrido en el noroeste del país, en el centro-este durante este año hemos sufrido otro tristísimo fenómeno, como el de la sequía que ha afectado terriblemente la pampa húmeda. Las consecuencias al respecto serán gravísimas, pues las tierras han sufrido grandes deterioros y costará varios años recuperarlas y dejarlas aptas nuevamente para el cultivo. En el caso de la ganadería, se han perdido miles de cabezas de ganado, el cual para recuperarse, requerirá también del transcurso de varios años hasta que se produzcan nuevas generaciones de esos animales.

El río Paraná, orgullo nacional y fuente de vida de todo el litoral Argentino, ha presentado este año records históricos de altura, pues su caudal ha disminuido notablemente.

En el mundo, día a día vemos por TV los desastres que se van produciendo, dejando a poblaciones enteras sin hogar, sin trabajo y sin comida por mucho tiempo.

Los estudios más recientes han demostrado que los casquetes polares se están derritiendo a un ritmo más acelerado de lo que se pensaba como efecto del calentamiento global, según ha advertido la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Según las observaciones registradas durante un periodo de dos años, este fenómeno ha ido cambiando la vida de la población de esas regiones, así como la de de las plantas y animales de esos ecosistemas. Los estudios, inscritos dentro del marco de actividades para conmemorar el Año Polar Internacional, indican que esta disminución de los hielos también aumenta la intensidad de las tormentas, pues los océanos controlan el clima de la Tierra y cualquier cambio en ellos tendrá un impacto climático y en la economía de ambos hemisferios, razón por la cual todo cambio en las zonas polares de los océanos es motivo de preocupación mundial. Además a medida que se van descubriendo las complejidades de los ecosistemas polares -sobre todo en el suelo del mar y bajo el hielo – se descubren cambios en la migración de especies animales que buscan las bajas temperaturas de las regiones polares.

Ante este panorama, la OMM recalcó la importancia de las regiones polares para el futuro del medio ambiente, del bienestar humano y del desarrollo sostenible e instó a realizar estudios más amplios que permitan el desarrollo de estrategias para combatir el derretimiento de los casquetes.

Estos son los problemas esenciales sobre los cuales deberían estar discutiendo los líderes mundiales. La crisis financiera es catastrófica, pero no deja de ser “solucionable”, pues éste es un sistema creado por el hombre, y si se dejan de lado mezquindades por parte de los poderosos grupos capitalistas, la solución se puede alcanzar. Pero el cuidado del planeta es fundamental. La naturaleza no perdona, y si se la destruye, no hay solución posterior posible.

En ese sentido hay que tomar conciencia de la responsabilidad ética y moral que para la humanidad entera, y principalmente para los gobiernos, significa el cuidado del planeta, de otro modo estamos condenando a la muerte, lo cual no es otra cosa que un “genocidio” a generaciones de seres humanos futuras que no tendrán otro lugar donde vivir, donde sacar agua potable para beber, sembrar alimentos, criar animales, etc.

Hacia un desarrollo sostenible

Desde hace más de dos décadas se viene formando mundialmente el concepto del Desarrollo sostenible, término aplicado al desarrollo económico y social que permite hacer frente a las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. Según la ONU, “el desarrollo sostenible busca mejorar la calidad de vida de todas las personas del mundo sin aumentar el uso de los recursos naturales más allá de la capacidad de la Tierra” (Reporte de la Comisión de Brundtland, 1987).

Al respecto hay dos conceptos fundamentales en lo que se refiere al uso y gestión sostenibles de los recursos naturales del planeta. Primero, deben satisfacerse las necesidades básicas de la humanidad, comida, ropa, lugar donde vivir y trabajo. Esto implica prestar atención a las necesidades, en gran medida insatisfechas, de los pobres del mundo, ya que un mundo en el que la pobreza es endémica será siempre proclive a las catástrofes ecológicas y de todo tipo

En segundo lugar, los límites para el desarrollo no son absolutos, sino que vienen impuestos por el nivel tecnológico y de organización social, su impacto sobre los recursos del medio ambiente y la capacidad de la biosfera para absorber los efectos de la actividad humana. Es posible mejorar tanto la tecnología como la organización social para abrir paso a una nueva era de crecimiento económico sensible a las necesidades ambientales.

Durante las décadas de 1970 y 1980 empezó a quedar cada vez más claro que los recursos naturales estaban dilapidándose en nombre del ‘desarrollo’. Se estaban produciendo cambios imprevistos en la atmósfera, los suelos, las aguas, entre las plantas y los animales, y en las relaciones entre todos ellos. La velocidad del cambio era tal que superaba la capacidad científica e institucional para ralentizar o invertir el sentido de sus causas y efectos. Estos grandes problemas ambientales incluyen:

1) el calentamiento global de la atmósfera (el efecto invernadero), debido a la emisión, por parte de la industria y la agricultura, de gases (sobre todo dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y clorofluorocarbonos) que absorben la radiación de onda larga reflejada por la superficie de la Tierra;

2) el agotamiento de la capa de ozono de la estratosfera, escudo protector del planeta, por la acción de productos químicos basados en el cloro y el bromo, que permite una mayor penetración de rayos ultravioleta hasta su superficie;

3) la creciente contaminación del agua y los suelos por los vertidos y descargas de residuos industriales y agrícolas;

4) el agotamiento de la cubierta forestal (deforestación), especialmente en los trópicos, por la explotación para leña y la expansión de la agricultura;

5) la pérdida de especies, tanto silvestres como domesticadas, de plantas y animales por destrucción de hábitats naturales, la especialización agrícola y la creciente presión a la que se ven sometidas las pesquerías;

6) la degradación del suelo en los hábitats agrícolas y naturales, incluyendo la erosión, el encharcamiento y la salinización, que produce con el tiempo la pérdida de la capacidad productiva del suelo.

Al respecto, y en miras a comenzar a programar planes de prevención y cuidado del planeta, existen algunos avances. Un acontecimiento internacional significativo fue la Cumbre sobre la Tierra, celebrada en junio de 1992 en Río de Janeiro. Denominada Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en ella estuvieron representados 178 gobiernos, incluidos 120 Jefes de Estado. Se trataba de encontrar modos de traducir las buenas intenciones en medidas concretas y de que los gobiernos firmaran acuerdos específicos para hacer frente a los grandes problemas ambientales y de desarrollo. Los resultados de la Cumbre incluyen convenciones globales sobre la biodiversidad y el clima, una Constitución de la Tierra de principios básicos, y un programa de acción, llamado Agenda 21, para poner en práctica estos principios.

Posteriormente se convocó a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, en Johannesburgo, Sudáfrica, realizada durante el 2002, (también conocida como Río + 10). Ésta sirvió como repaso de los 10 años desde la implementación del Programa 21. También fue ocasión para adoptar nuevas metas y medidas para lograr renovar un compromiso global de desarrollo sostenible.

Para este año 2009, El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, anunció que convocará una reunión oficiosa de alto nivel que se celebrará en Nueva York el 24 de septiembre, durante el período de sesiones de la Asamblea General, para promover las deliberaciones sobre las posibles maneras de impulsar a la comunidad internacional a la negociación de un nuevo acuerdo mundial sobre el cambio climático en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en Bali en diciembre.
Sin embargo, si bien estos avances han sido muy positivos, pues se ha ido desarrollando un marco jurídico internacional, y va surgiendo como una verdarea costumbre internacional (obligatoria para todos los estados) el deber de los estados de cumplir con estos objetivos, aún vemos que existen muchos obstáculos, principalmente impuestos por factores y grupos de poder económico que no están dispuestos a sacrificar fuentes de riqueza para paliar los riesgos ambientales.

Vimos el año pasado como hubieron manifestaciones multitudinarias en Europa al momento de las reuniones que llevó a cabo el G8 (que reúne a las principales potencias mundiales), y cómo estos reclamos no fueron ni siquiera atendidos ni escuchados por los jefes de estado y del gobierno, no hubo respuestas, a la vez que se vieron escenas terribles de represión en Alemania contra los grupos manifestantes. Estados Unidos no parece comprometido con la agenda que vienen proponiendo los foros y reuniones al respecto, y Obama, si bien parece despertar esperanzas, creo, y me animo a sostenerlo, su preocupación por generar energías alternativas recae más bien en el hecho de ver que es difícil lograr acuerdos con los países petroleros (Venezuela en América, los países árabes en Medio Oriente) que en una sincera preocupación por el medio ambiente.

No deja de ser interesante y de suma importancia lo que instituciones internacionales como la Iglesia Católica vienen realizando. El magisterio de Juan pablo II se encargó fervientemente de comenzar a concientizar a los líderes del mundo sobre la necesidad de tomar decisiones firmes y concretas al respecto. Así fue que él mismo advertía: El ser humano, llamado a cultivar y custodiar el jardín del mundo (cf. Gn 2, 15), tiene la responsabilidad específica de conservar el medio ambiente, no sólo por lo que atañe al presente, sino también con respecto a las futuras generaciones. El gran desafío ecológico encuentra en la Biblia un luminoso y fuerte fundamento espiritual y ético, para una solución que respete el gran bien de la vida, de toda vida… Ojalá que la humanidad del año 2000 se reconcilie con la creación y encuentre los caminos de un desarrollo armonioso y sostenible (ÁNGELUS, Les Combes (Valle de Aosta), Domingo 11 de julio de 1999).

Nunca perdió la oportunidad de hacerse oír ante los organismos especializados, enunciando que «La actividad económica no puede dejar de considerar el bien auténtico de toda la familia humana», recogiendo ideas que expuso en su encíclica «Centesimus annus», «La Iglesia, por su vocación», añade, está comprometida a «tutelar los derechos, especialmente cuando se trata de las personas más pobres e indefensas», «En el centro de toda acción productiva», insiste, debe ponerse a «la persona, gracias a estructuras y sistemas sociales y económicos que favorezcan efectivamente la justicia y la solidaridad» (Segundo Fórum Mundial Norte-Sur convocado por la Escuela de Ética y Economía en la Universidad Pontificia «Regina Apostolorum» de Roma).

A la vez Benedicto XVI ha dicho que «los conflictos por la supremacía económica y el acaparamiento de los recursos energéticos, hídricos y de las materias primas hacen difícil la labor de cuantos, en todo nivel, se esfuerzan por construir un mundo justo y solidario», y por eso «existe la necesidad de una esperanza mayor, que permita preferir el bien común de todos al lujo de pocos y a la miseria de muchos», y tal esperaza «sólo puede ser Dios».

Deber moral de “todos”

El cuidado de nuestro planeta, sus recursos naturales, la ecología y el correcto aprovechamiento de los recursos, es un deber moral de todos y atañe a cada uno de nosotros. En efecto a mayor grado de “poder” mayor responsabilidad de nuestra parte.

El sector empresario tiene por eso, una gran responsabilidad. ¿Las empresas serán cada vez más conscientes de las implicaciones que tienen sus actuaciones en el entorno en el que trabajan; en definitiva, de su responsabilidad social? La RSE (Responsabilidad Social Empresaria) ha ido ganado terreno poco a poco en el mundo de la empresa, al punto que no existe empresa multinacional que no tenga un departamento dedicado a esta tarea. Sin embargo, podemos afirmar que, salvo excepciones, este avance no ha venido acompañado de un verdadero cambio en la cultura de las organizaciones, sino que está asociado con las estrategias de marketing. Mucho de lo que se hace en materia de RSE está basado más en la búsqueda de construir una imagen positiva que en la convicción de “hacer el bien sin mirar a quien”.

Tal y como lo afirmó Kofi Annan (Secretario General de la ONU) en el Foro Económico Mundial en 2002: “Existen muchas maneras positivas para que las empresas creen diferencia en la vida de los pobres, no sólo a través de la filantropía, aunque ésta sea muy importante, promoviendo iniciativas que, a través del tiempo, ayuden a crear nuevos mercados“.

Las Naciones Unidas presentan el desarrollo sostenible como una nueva ética global, la escala de valores que guía las decisiones de los individuos, los países y las empresas. “…afirmamos los siguientes principios interdependientes como estándar común con el cual guiar y evaluar la conducta de todos los individuos, organizaciones, empresas, gobiernos e instituciones transnacionales para alcanzar una forma de vida sostenible” (Carta de la Tierra, preámbulo – Responsabilidad universal).

Como habitantes, como simples ciudadanos también debemos colaborar, en primer lugar haciendo oír nuestros reclamos a las autoridades, hacerles saber que eso es lo que nos interesa, pero además poniendo nuestro granito de arena ¿Cómo? Ahorrando energía, agua potable, combustible, organizándonos entre todos para evitar el uso desmesurado de los automóviles, por ejemplo, acudiendo al transporte público, a la bici, poniéndonos de acuerdo para acudir al trabajo; cuidando la basura, no generando cantidades irrazonables, tener cuidado con los deshechos tóxicos, por ejemplo las pilas, etc.

Finalizo haciendo hincapié en lo ya dicho: es un deber moral, lo cual involucra nuestra conciencia. Al respecto, para formarla y que actúe correctamente en nosotros, debemos informarnos de todos estos temas de manera responsable.

El planeta y el bienestar de nuestros hijos nos lo piden de esa manera.

Germán Grosso Molina

La trampa de los biocombustibles

“El petróleo se agota rápido y además se encuentra en territorios hostiles al estilo de vida occidental”. En mayor o menor medida, éste es el espíritu del discurso que el bloque hegemónico ha impuesto como único. Y es en éste escenario que surge con fuerza el impulso al reemplazo de los combustibles fósiles (el carbón, el petróleo y el gas natural) por los denominados biocombustibles (de origen vivo, no mineral) para hacer que gran parte del mundo siga girando en el mismo sentido que los últimos cien años.

Pero ¿qué son específicamente los biocombustibles? Según leemos en Wikipedia, “el biocombustible es el término con el cual se denomina a cualquier tipo de combustible que derive de la biomasa – organismos recientemente vivos o sus desechos metabólicos, tales como el estiércol de la vaca”.

La humanidad ha usado este tipo de combustible desde sus albores. Pero es en los últimos tiempos que adquirieron mayor importancia. Y el motivo es el enunciado más arriba: la actual sociedad industrial se desarrolló sobre la matriz petrolera. El oro negro es tan indispensable hoy como el mismísimo sol. Si se acabase el petróleo mañana, pasado habríamos retrocedido a la edad de las cavernas (aunque con celulares e Internet).

Pero los hidrocarburos son un recurso no renovable. El petróleo y el gas natural tienen un horizonte de declive allí nomás en términos históricos, aunque no se sepa a ciencia cierta qué cantidad de estos recursos aún restan en el mundo, ni mucho menos cómo va a evolucionar el consumo de estos energéticos.

Además, como ya se ha expresado en anteriores artículos, el petróleo y el gas no se encuentran en los países donde más se los consume. Las reservas más importantes se hallan en Medio Oriente, en los alrededores del Mar Caspio y en Venezuela para ambos hidrocarburos. Ningún país desarrollado dispone de este recurso en magnitudes similares. Y el consumo mundial va a aumento debido a la expansión acelerada de China y en menor grado, de India.

El petróleo se acaba, las reservas se agotan y su consumo aumenta. ¿Qué hacer? Aquí viene la primera disyuntiva: se mantiene la misma matriz energética de raíz petrolera, o se busca una nueva matriz. Este es el verdadero e ineludible punto de inicio del debate y no otro.

La estrategia del uso de los biocombustibles busca, ergo, la conservación de la actual matriz energética, sólo que reemplazando la quema de combustibles fósiles por carburantes renovables, por provenir de la biomasa. Una vez desenmascarada la primera definición filosófica, veamos qué resultados y consecuencias ha provocado el uso y abuso de esta matriz.

El uso industrial del petróleo se inicia con el mismo comienzo del Siglo XX, quitándole el lugar central que ocupaba por entonces el carbón hasta convertirse en el rey de la centuria pasada a partir de la tercera década. La mayoría de los medios de transporte, gran parte de la energía eléctrica generada e incluso la industria plástica se mueve y existe gracias al petróleo. Este insumo, cuyo nombre significa “aceite de piedra”, es realmente central en nuestra civilización. En esta línea, habría que agregar que en los últimos años ha crecido la importancia del gas natural, primo hermano del líquido negro y compañero de yacimientos.

La quema de estos combustibles genera gases como el anhídrido carbónico (CO2), óxido de azufre (SO), óxidos nitrosos (NO) y partículas. El primero es el principal causante del efecto invernadero, y por ende, del aumento de la temperatura media en el planeta. Los otros gases provocan principalmente la precipitación de lluvia ácida y el smog citadino.

La quema de biocombustibles también generan emisiones de CO2, aunque se debe reconocer a su favor que la presencia de los otros elementos es menor o nula con respecto a los hidrocarburos. Pero los biocombustibles contaminan menos, pero contaminan. Por lo tanto, la definición de los mismos como combustibles ecológicos es falsa de falsedad absoluta.

¿De dónde se obtienen los biocombustibles? En primer lugar tenemos que aclarar que los dos combustibles de origen vegetal o animal más usados son el bioetanol y el biodiésel. El bioetanol o etanol a secas, es un alcohol que se obtiene de la fermentación de cultivos tales como la caña de azúcar, el maíz, la madera y los residuos agrícolas, y por su alto poder ignífugo es el reemplazante natural de la gasolina o nafta en los motores de ciclo Otto. Por su parte, el biodiésel se produce a partir aceites vegetales o grasas animales, y el resultado obtenido es una alternativa al gasóleo o gasoil para los motores de ciclo diésel.

Tanto el etanol como el biodiésel pueden utilizarse en forma pura tanto como mezclados con sus pares de origen fósil. El etanol “cortado” con la gasolina o nafta se conoce como gasohol o alconafta. Dos proporciones comunes en uso en la actualidad son una parte en diez (E10) o un 85 por ciento de etanol (E85). El biodiésel, por su parte, también puede cortarse con gasoil en porcentajes cercanos al diez por ciento promedios.

El etanol produce mayores gases contaminantes (CO2) que las naftas cuando son quemados, pero como proviene de un organismo vegetal que se nutre gracias a la fotosíntesis se arriba a la siguiente conclusión: durante su proceso de producción, esa planta absorbió CO2 de la atmósfera y liberó oxígeno, por lo que el efecto global sería neutro. Volveremos sobre esto.

Por su parte, la quema de biodiésel reduce las emisiones de CO2 entre un 25 y un 80 por ciento y las de partículas, y al no contener azufre, no favorece la generación del fenómeno conocido como lluvia ácida. También quedaría equilibrado el efecto de su quema por motivos análogos a los enunciados para el caso del etanol. Habría algunos inconvenientes por superar en su uso en motores, pero nada imposible para la industria automotriz.

La política de los combustibles biológicos busca mantener la matriz energética basada en la quema de hidrocarburos, esto ya quedó establecido. Ahora, la pregunta que sigue es ¿pueden los biocombustibles reemplazar totalmente al petróleo y al gas natural? La pregunta está bien formulada porque no olvidemos que, de triunfar este plan, la totalidad del combustible consumido tendrá que provenir de la producción agrícola.

La respuesta es uno un no rotundo. Para poder reemplazar completamente el consumo de hidrocarburos por combustibles biológicos no alcanzaría la superficie actualmente del planeta dedicada a la agricultura. La Unión Europea (UE) ha determinado que todos los combustibles sean cortados al diez por ciento con combustibles biológicos antes del 2010. Un estudio al respecto determinó que para cumplir esta meta, se tendría que destinar el 70 por ciento de la tierra cultivable de la UE.

Veamos el caso del etanol en Estados Unidos. Ese país es el mayor productor mundial de maíz, usado hasta hoy esencialmente como forrajera, alimentación humana y proveedora de aceite. A su vez, es el mayor exportador de este cereal. Pero esta situación está cambiando muy rápidamente debido a la iniciativa del presidente George Bush de utilizar como combustible el E10 (90 partes de nafta o gasolina y 10 por ciento de etanol) para los próximos años. La consecuencia primera fue la caída de la oferta mundial de maíz, y consecuentemente, la suba del precio mundial de este commoditie, que casi duplicó su precio desde la última campaña, el año pasado.

La situación es la misma para el biodiésel. Se puede destilar este biocombustible de cualquier planta que produzca aceite o de las grasas animales. La planta que más aceite entrega por superficie de terreno cultivada es la palma, y luego podemos mencionar al algodón, la soja, y otras oleaginosas. Según una información distribuida por el Grupo de Reflexión Rural (GRR), la UE, ante la imposibilidad de autoabastecerse de los cultivos para la producción de los biocombustibles, están estimulando a las naciones del sur (eufemismo por Tercer Mundo) a la producción de esas labranzas. “El gobierno holandés otorgó 700 millones de euros en subsidios a las compañías eléctricas para construir plantas de biocombustibles que queman aceite de palma de Indonesia. Ahora el gobierno ha declarado que se arrepiente de estos subsidios, por la gran destrucción de bosques y biodiversidad que ha provocado. El parlamento holandés esta ahora demandando medidas compensatorias para Indonesia”, cita textual de una información proporcionada por el GRR.

Es decir, el estímulo a la producción de los biocombustibles significa más deforestación, más modelo agroexportador, más monocultivo, más agronegocios y más efecto invernadero. Porque los cultivos van a producirse fuera de los países que más los requieran. Los medios del bloque hegemónico, y el propio bloque, quieren en este tema también convertirlo a una situación simple, mientras nuestra posición es que se trata de un tema complejo. Algo simple puede comparárselo a una operación matemática sencilla, mientras que algo complejo se asemeja a una ecuación.

Ninguno de estos interrogantes han sido respondidos: ¿se va avanzar sobre la superficie ya dedicada a la alimentación para producir biocombustibles? ¿O se va a producir sobre las selvas y demás reservas forestales? Países como Argentina, ¿van a acentuar la producción de soja? ¿Se va a desmalezar la Amazonía para producir caña de azúcar? Las selvas del sudeste de Asia y del Sur de Africa ¿van a dar paso a la palma productora de aceite? ¿Todo esto no va a generar más calentamiento global?

No olvidemos que la producción agrícola depende de las variables climáticas. Una sequía no sólo puede hacer que el precio de alguna de estas materias primas se altere, sino que la ecuación varíe notablemente. El precio podría caer a valores donde no sería rentable producir, o por el contrario, podría ser tan alto que nadie quisiera producir para la alimentación.

Si el precio del maíz y de la soja sube más aún podrían desplazar cualquier otra producción destinada a la alimentación humana, aumentaría la dependencia de las compañías productoras de agroinsumos, las que obtienen muchos de sus productos a partir de la destilación del petróleo. Como se observa, no es una operación de suma o resta, sino una ecuación compleja.

Además, todavía resulta más económico consumir el petróleo y el gas disponibles. Es un mercado que casi no depende de cuestiones climáticas, aunque sí de la situación geopolítica. Con respecto al efecto neutro que tendría la quema de estos productos (debido a que durante su producción transformaron CO2 en oxígeno), si su cosecha se materializa sobre zonas selváticas es obvio que el resultado global es negativo.

El desarrollo de los biocombustibles no es la solución a la extinción de los recursos fósiles, sino una trampa tendiente a la prolongación de la matriz hidrocarburífera del Siglo XX. Urge, entonces, planificar el cambio de este paradigma basado en el oro negro por otro amigable con el ambiente. El sol, el hidrógeno, el viento, la fusión nuclear, sobre estos recursos debe construirse la próxima matriz.

Fuente: Pablo Ramos. Agencia Periodística del Mercosur (APM)

Eje de la Tierra se movió 8 cm tras el terremoto en Chile acortando la duración del día

El terremoto de 8.8 grados que sacudió Chile matando a más de 700 personas probablemente movió el eje terrestre causando que la duración del día se acorte, según Richard Gross, científico de la NASA.

Los terremotos suelen provocar levantamientos de miles de kilómetros de roca cambiando la distribución de la masa planetaria. Esto afecta a la rotación de la Tierra, dijo Richard Gross, geofísico del Laboratorio de propulsión a chorro de la NASA en Pasadena, California, tras realizar una simulación por computadora para calcular los efectos del terremoto.

La duración del día parece debería haberse acortado por 1.26 microsegundos (millonésimas de segundo).  El eje sobre el que la masa terrestre se balancea debería haberse movido casi 8 centímetros o 3 pulgadas.

Es una locura la idea de poner una central nuclear en Chile

En un seminario realizado en la casa central de la Usach, especialistas internacionales y locales consideraron que si bien para 2023 Chile podría contar con una planta de este tipo, es necesario invertir en capital humano  y desarrollar marcos legales y regulatorios para su desarrollo.

nuclear 2Una vez más se ha puesto en la mesa el debate sobre la importancia de incorporar una central nuclear al sistema eléctrico de Chile, con el fin de diversificar nuestra matriz y asegurar el suministro de energía.

Esta vez fue el turno de la Universidad de Santiago (Usach) que reunió a varios expertos del área energética a nivel local e internacional para hablar sobre las bondades y posibles impactos que esta fuente de generación podría tener en Chile, de acuerdo a un estudio licitado por la Comisión Nacional de Energía (CNE).

La investigación concluyó que las centrales nucleares pueden suministrar energía con grandes impactos ambientales. Sin embargo, Chile requiere un análisis específico sobre el tema producto de sus altos niveles sísmicos.

¿Cómo se desecha la altamente letal basura nuclear?

Gran parte de los desechos se sumerge, con su funda original, en pozos especiales próximos a las plantas nucleares

Los desechos altamente radiactivos son letales y su peligrosidad subsiste por siglos. Si alguien permaneciera durante 10 minutos a 10 metros de una pequeña cantidad de materia radiactiva recién desechada de un reactor, sólo tendría 50% de probabilidades de sobrevivir. El combustible sobrante de un reactor nuclear contiene una mezcla de elementos radiactivos de alta peligrosidad, como plutonio, estroncio y cesio.

Por fortuna, no abunda este tipo de basura. Una planta nuclear que genere 1,000 megavatios de electricidad, produce aproximadamente 2 metros cubícos de desechos al año.

Los residuos nucleares se eliminan en diversas formas. A veces se almacenan en tanques con doble pared de acero que tienen un recubrimiento de concreto cuyo grosor es de 1 metro. Pero gran parte de los desechos se sumerge, con su funda original, en pozos especiales próximos a las plantas nucleares. Sin embargo, ésta no es una solución definitiva.

En ocasiones los desechos nucleares se almacenan en forma liquida, en tanques como los descritos. Los residuos generan calor al descomponerse los átomos, por lo cual los tanques deben enfriarse para evitar que el líquido hierva y provoque una fuga. Por lo tanto, se bombea agua fría a través de serpentines interiores de los tanques.

No obstante que los tanques se han usado durante 40 años, también son una solución temporal. Quizá el mejor remedio sea, por ahora, fundir los residuos en cilindros de vidrio para enterrarlos a gran profundidad. Desde 1978 se hace esto en una planta experimental de Marcoule, Francia.

Allí el desecho se seca y se reduce a un residuo sólido al calentarlo dentro de un cilindro giratorio. Luego se mezcla con sílice, boro y otros materiales usados para fabricar vidrio; se vacía en una cámara vertical y se calienta a 1,500 °C. Del fondo emerge vidrio fundido que se vierte en recipientes de acero inoxidable. El desecho anual de una planta de 1,000 megavatios llena 15 de tales recipientes, cuyas tapas se sellan al endurecerse el vidrio.

Luego los desechos se almacenan en fosas especiales de un edificio contiguo a la planta. Cada recipiente produce 1.5 kilovatios de calor y se enfría con aire.

Los residuos tratados de esta manera no presentan riesgo mientras se mantengan bajo continua vigilancia, lo cual puede dejar de ocurrir con el tiempo.

Se ha pensado en recubrir los recipientes con hierro fundido o cobre, para almacenarlos en cavernas subterráneas. De recurrirse a esto, se colocarían en hoyos para cubrirlos con concreto o con bentonita, especie de una arcilla que absorbe las fugas radiactivas.

Los recipientes deben durar hasta un milenio sin corroerse ni dejar escapar el material radiactivo. Al cabo de 500 años la radiactividad será aproximadamente la del mineral de uranio natural. Los expertos creen que si las cavernas están bien situadas y tienen la profundidad suficiente —de varios cientos de metros—, el material radiactivo tardaría un millón de años en alcanzar la superficie. Para entonces, se habría desintegrado casi en su totalidad.

La dificultad radica en encontrar lugares donde los pobladores permitan almacenar los desechos nucleares. Nadie acepta la idea de tener un depósito de desechos radiactivos cerca de su hogar. A fin de cuentas, quizá las autoridades responsables de manejar este tipo de basura se vean obligadas con el tiempo a excavar fosas bajo las plantas de tratamiento existentes, o en el subsuelo marino, en vez de seguir intentando encontrar posibles basureros nucleares en la superficie terrestre.

La situación será peligrosa si la temperatura en el planeta aumenta 2 grados

Muchos investigadores coinciden en que la concentración máxima admisible del CO2 en la atmósfera es de 400 ppm. Los cálculos efectuados por nuestro instituto han mostrado que si incluso quemar en unas cuantas horas todo el combustible explorado y extraído en el planeta, la concentración del CO2 aumentará tan sólo en 800 ppm. Es el límite máximo y ya nunca lo superaremos por más que quisiéramos. En la historia de la Tierra hubo un período, el carbonífero, cuando ese indicador alcanzaba 6.000 ppm, pero la vida, como vemos, no se acabó.

O sea, para todos es importante saber qué sucederá en el intervalo de 378 ppm que tenemos hoy a 800 ppm, indicador que hipotéticamente sería alcanzado si llegar a quemar todo el combustible que hay en la Tierra.

Se pronostica que dentro de cien años la temperatura podría aumentar entre 1,4 y 5,8 grados (3 como promedio). Considero que ello no representa gran peligro para la humanidad. En cien años, por ejemplo, se espera que el nivel del mar suba 47 centímetros, y no será ninguna catástrofe incluso para las ciudades portuarias.

Cambio del clima y elevación del nivel de mar

El aumento de la concentración del CO2 y de la temperatura se suele vincular con la posibilidad de una subida catastrófica del nivel del mar. Esta es otra cuestión que requiere de un enfoque correcto.

En cien años, el nivel del mar ha subido entre 10 y 20 cm. Si sigue subiendo al mismo ritmo, no será nada catastrófico, digamos, para Londres, aunque sí podría serlo para su puerto. Entonces, se necesitaría acondicionarlo, construir nuevos muelles, etc.

En la ciudad rusa de Magadan (Rusia), por ejemplo, las mareas hacen que la diferencia de niveles del mar alcance 8 metros. Y no pasa nada. El puerto ha conseguido adaptarse y cuenta con varios muelles de distinta altura.

Cierto es que hay lugares (Bangladesh, por ejemplo) donde las ciudades quedan situadas en costas muy bajas, y si se espera que ocurra una subida considerable del nivel del mar, será necesario evacuar a los habitantes y alojarlos en otro lugar. Ello costará dinero, pero incomparablemente menos que se necesita para poner en práctica el Protocolo de Kioto.

Hay científicos que buscan el peligro global en la coraza de hielo que cubre a Groenlandia. Allí, el hielo va derritiéndose poco a poco y si la temperatura llega a subir tres grados, desaparecerá dentro de 3 mil años. Pero hay que entender que el nivel del mar en este caso irá creciendo sólo 1 ó 2 centímetros durante los primeros centenares de años.

El esquema más eficaz: científicos-políticos

Así las cosas, ¿qué decisiones podría aprobar el G-8 para que redundaran en provecho de la climatología? Antes que nada, se necesitaría realizar una investigación científica de envergadura para dejar bien claro qué nivel de elevación de la temperatura y de concentración del CO2 en la atmósfera podría ser tomado como admisible. No sólo los científicos, sino también los políticos y los gobiernos deberían aceptar ese indicador. A lo mejor, las personas se verían obligadas a ceder en algo, tal como suele ocurrir en situaciones extremas cuando todas las fuerzas se concentran para encontrar la mejor solución.

Los científicos deben saber qué es lo necesitan los políticos y éstos, a su vez, deben confiarles. Es el esquema más eficaz. Pero hoy, lamentablemente, existe cierta ruptura: los políticos a veces adoptan decisiones prescindiendo de lo que dice la ciencia.

El G-8 debe establecer sólidos lazos con la ciencia, y sólo entonces serán de provecho los encuentros que celebran los políticos.

 Yuri Izrael

Director del Instituto del Clima y Ecología Globales (Academia de Ciencias de Rusia), vicepresidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

El Clima Está Cambiando!!!

Es interesante como le ponen a los Iceberg un GPS

In 2009, an MBARI research team led by Ken Smith set sail on the Research Vessel Ice Breaker (RVIB) Nathaniel B. Palmer to study biogeochemical cycles around icebergs using novel instruments. The primary purpose of the Unmanned Aerial Vehicle is to deliver a GPS drop tag to the top of the iceberg. The tag sends a position via satellite every hour and that information is downloaded to MBARI and sent to engineers on the ship. These positions allow researchers to calculate the speed, direction, and distance that the iceberg moves.